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¿QUÉ ES EL AYUNO?

January 9, 2018 — by Celsa Rocha2

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El Diccionario Ilustrado de la Lengua Española lo define así: “Abstenerse de comer” (algo sólido). El agua, ¿es comida? No; el agua y la comida son dos cosas diferentes. El agua apacigua la sed y no es un estimulante como los alimentos. La comida es la nutrición para el cuerpo en forma sólida. El apóstol Pablo describe una diferencia entre hambre, sed y ayunos, cuando dice:

“En hambre y sed, en muchos ayunos”. 2 Corintios 11:27. Click To Tweet

 

EL AGUA

Es un vaso de agua sola
Es sumamente importante para el sistema físico. Se requiere gran cantidad de agua para sacar las toxinas del cuerpo, especialmente los primeros días del ayuno. Cuando una persona ayuna, los poros del cuerpo se cargan de toxinas, generalmente en la cara y en las manos. La definición del ayuno no incluye el agua. En el caso del ayuno de Jesús, Él no tuvo sed, por lo cual Satanás no lo tentó con agua.

En Marcos capítulo 8, Cristo alimentó a 4,000 personas; les dio pan y peces porque tenían tres días sin haber comido nada. De acuerdo a las Escrituras, Jesús no les ofreció agua, porque el agua estaba disponible en los arroyos, fuentes y manantiales.

El significado de ayuno viene de la palabra hebrea «tsûwm», y según la concordancia Strong significa “cubrir la boca”.

Es una mujer que se cubre la boca con sus dos manos
Cubrir la boca habla de un “silencio santo y especial”.

Ayunar es más que no comer, es “accionar y esperar en Dios”. Éste es el verdadero ayuno del que habla Isaías 58. Dios empieza con una advertencia, anunciando la rebelión y el formalismo de los maestros judíos.

Los ancianos y los sacerdotes discutían acerca del tiempo exacto y de la forma en la cual el ayuno debería ser observado, especialmente en los días nublados, en los cuales no había puesta del sol y era dificultoso en ponerse de acuerdo con el tiempo. Es por eso que Pablo habla a los Colosenses acerca de lo relativo a las observancias.

Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiestas, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo”. Col.2:16-17.

Todos los días buscaban a Dios (v. 2) y venían a sus reuniones a adorar y alabar, dispuestos a conocer la perfecta voluntad de Dios en ayuno y oración; les gustaba escuchar las buenas predicaciones, especialmente cuando invitaban a un orador.

“Y he aquí que tú eres a ellos como cantor de amores, hermoso de voz y que canta bien; y oirán tus palabras, PERO NO LAS PONDRÁN POR OBRA”. Eze. 33: 32.

Parece que los líderes del pueblo obtenían gran placer en la religión, “jugando a la iglesia”. Daban la impresión de ser humildes en la casa de Dios, pero en sus propias casas eran duros con su familia y con los vecinos. Enseñaban dolor, pero caminaban con su orgullo. Note que aquellos que ayunan y oran sin arrepentirse de su propio ciclo de pecados, no muestran los motivos correctos del ayuno y el temor de Dios está ausente, engañándose a si mismos. Sin embargo, se mostraban como los grandes maestros con reputación y respeto ante los ojos del mundo. Ellos creían que iban a tener la atención de Dios por “su humildad y ayuno”. En el verso 3, los líderes religiosos acusan al Señor y se quejan contra Dios, simplemente porque Él no les respondió. Ellos mismos tomaban placer de sus servicios externos y se jactaban acerca de sus hechos; no enseñaban misericordia, explotaban a sus trabajadores, se mostraban egoístas, arrogantes y contenciosos. Inclusive, ayunaban y oraban para que Dios les contestara las peticiones en contra de los pobres. Hacían algo parecido a lo que hizo Jezabel cuando proclamó ayuno a todo el pueblo en contra de Nabot, para conspirar y levantar calumnia y matarlo, porque sólo así podría obtener la viña de Nabot y dársela a su esposo Acab. 1 Reyes 21.

EL VERDADERO AYUNO QUE DIOS ESCOGIÓ

Es una foto de una cadena rota
El verso 6 nos invita a movernos en el ámbito espiritual utilizando la fe, la cual debe de usarse para desatar las ligaduras de pecado, desatar los nudos espirituales y toda carga de opresión dejando libre a las personas oprimidas por el enemigo. Éste es el ayuno que agrada a Dios. “Pero sin fe es imposible agradar a Dios”. Hebreos 11:6. La fe posee realidad, fe es la sustancia que coopera con las cosas que se esperan, pero que todavía no son manifestadas físicamente.
¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?
¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano. Isaías 58:6-7.
Es un desamparado que vende consejos a 50 centavos y buenos consejos a dos dolares
El profeta Isaías nos exhorta a ayunar de nuestros propios intereses humanos, lo cual es el grado más sobresaliente del egoísmo, en otras palabras, Dios quiere que cambiemos el ayuno ritual por un ayuno sincero y práctico: dejar de oprimir a nuestro prójimo y no escondernos ni ser indiferente a las necesidades de ellos. Debemos fluir en amor para saciar al hambriento, al forastero, cubrir al desnudo, visitar al enfermo y al preso porque mañana ya no clamará pidiendo ayuda, ni tampoco se podrá escuchar su clamor; mucho menos si es nuestro último día aquí en la tierra. Jesús dijo: “De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis”. Mt. 25:45. Esto no es una costumbre cualquiera; significa una reformación espiritual que nos permita mostrar las obras y ser dirigido solo por amor y misericordia.

El verdadero ayuno debe practicarse en espíritu, alma y cuerpo. En primer lugar, dentro de este ayuno escogido por Dios, debemos presentarnos con un corazón limpio, buscando la justicia y con un genuino amor a Dios y hacia nuestro prójimo; esto nos dice que el verdadero ayuno no es conseguir cosas de Dios sino accionar en amor.

El verso 7 nos ilustra cómo movernos en las áreas emocionales y físicas. En el ayuno Dios desea que mostremos nuestro amor por el prójimo: “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios”. 1 Jn. 4:7. Al mostrar amor al prójimo involucramos nuestros sentimientos y emociones. Esto significa que cuando “veamos al desnudo” lo cubramos. Y ¿Por qué debemos de escondernos de nuestro hermano? Al contrario, nuestro deber es mostrarle amor, aprecio y comunión. También Dios pone énfasis en las necesidades físicas en “que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres albergues en casa” porque la tarea de hacer caridad fortalece y refresca el alma y el cuerpo. Los que aman la misericordia y las buenas obras acompañada de la fe, hacen llegar las bendiciones de Dios.

EL AYUNO CAMBIA AL HOMBRE NO A DIOS

“Dios tiene dos tronos. Uno en lo más alto de los cielos y otro en el más humilde de los corazones”. D.L. Moody. Click To Tweet

 

El ayuno debe realizarse con el único propósito de buscar la presencia de Dios y alimentar nuestro espíritu para tener victoria sobre la naturaleza carnal. Gál. 5:16-17. El ayuno no cambia a Dios, SINO CAMBIA AL SER HUMANO. Al ayunar nos humillamos delante de Dios para obtener su gracia y favor y a la vez, reflexionar en nuestro corazón sobre los motivos correctos del ayuno. Dios sigue siendo Dios sin nosotros, pero nosotros sin Dios no somos nada.

“Humillaos delante del Señor, y Él os exaltará”. Stgo. 4:10. El ayuno es un plan de Dios para que el ser humano crucifique la carne, y tome una decisión consciente en su interior de amar a Dios sobre todas las cosas con todo su corazón, alma y fuerzas. Entonces, al estar el hombre en esta posición así, Dios lo exalta como lo describe Santiago.

Mucha gente piensa que humillarse debe exhibirse externamente, haciendo las cosas religiosamente sin escuchar la voz del Espíritu Santo. Sin embargo, la verdadera humillación acontece en la intimidad con Dios a fin de obedecer Sus mandamientos.

Bárbara Larmoyer dijo: “Cuanto más callados estamos, mejor escuchamos. Si gritamos al mismo tiempo que otros, perdemos la facultad de oír”. Click To Tweet

El ego comienza a luchar con el propósito de crear una identidad superior ante los ojos de los demás; esto llega a convertirse en una lucha por sobrevivir porque en el interior del ego existe un sentimiento profundo de insatisfacción de: “no tengo lo suficiente”, por lo tanto, “no soy suficiente”. Una persona reacciona así porque está controlado por los deseos de la carne. Necesitamos ser crucificados. Pablo dijo: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo”. Fil. 2:3. El ayuno hace que nos sometamos al Espíritu de Dios, luego Él comienza a trabajar en el hombre interior para hacer los cambios respectivos. Cuando nos sometemos a Dios cambiamos de actitud, por ende, la familia, los compañeros de trabajo y todo nuestro entorno cambia. Entonces encontraremos nuestro correcto hábitat de asociación. Sino asociándonos con los humildes”. Rom. 12:16.

Son dos termometros donde uno ensena el poder del ayunar y el otro cuando no ayuna
En el Antiguo Testamento y en el Nuevo, el ayuno es y ha sido una herramienta para los hijos de Dios. Dios usa el ayuno y la oración para mantener al hombre a vivir diariamente una vida de victoria. Si necesitas dirección de Dios, pero no sabes qué hacer o la unción del Espíritu Santo no fluye como tu desearías que fluyera, esto es una señal de que necesitas urgentemente separar un tiempo para ayunar y orar. En el Antiguo Testamento, cuando el pueblo de Israel estaba en crisis o situaciones difíciles y no obtenían la victoria, ellos siempre iban a Dios en ayuno y oración. La Biblia dice: “Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento”. Joel 2:12. En el Nuevo Testamento Jesús dijo: “¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo le será quitado, entonces ayunarán”. Mt. 9:15. Existen muchas razones para ayunar. ¿Podría usted por lo menos ayunar un día por semana? ¡Pruébelo! Lo animo a que comience y verá la gloria de Dios.

 

Entonces ¿Qué decides? ¿Quieres iniciar uno? ¡Hoy es el tiempo, al inicio de este año 2018 porque grandes cosas Dios hará con Su pueblo aquí en la tierra! ¡Involúcrate!

 

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